Una buena rutina domiciliaria potencia los resultados de cualquier tratamiento médico-estético.
Sin embargo, no todo vale ni todo se puede mezclar.
Activos como el retinol, la vitamina C o los ácidos requieren indicación y pautas específicas según tipo de piel, edad y momento del año. Utilizarlos sin orientación puede generar irritación o pérdida de eficacia.
El protector solar diario es imprescindible, especialmente cuando se utilizan activos renovadores.
En consulta no solo realizamos tratamientos; diseñamos rutinas personalizadas que acompañan y mantienen los resultados.
La piel cambia con el tiempo, con las estaciones y con los tratamientos realizados. Por eso las recomendaciones también deben evolucionar.
La constancia y el asesoramiento son fundamentales.


