El uso de neuromoduladores ha evolucionado en los últimos años hacia un enfoque más preventivo y natural. El llamado “Baby Botox” consiste en la aplicación de pequeñas dosis de toxina para suavizar la musculatura sin bloquear completamente la expresión.
El objetivo no es eliminar el movimiento, sino evitar que las arrugas dinámicas se marquen con el tiempo y terminen fijándose en reposo.
Este tipo de tratamiento está especialmente indicado en pacientes que comienzan a notar las primeras líneas de expresión o que desean mantener una piel más lisa sin alterar su gesticulación.
Cada rostro tiene una musculatura distinta, por lo que la dosificación y los puntos de aplicación deben adaptarse de forma personalizada tras una valoración médica.
En Esse Clinic trabajamos con un enfoque progresivo, respetando siempre la naturalidad del rostro y evitando resultados artificiales.
Porque prevenir no es cambiar, es acompañar la evolución de la piel con criterio médico.


