La pérdida de colágeno no ocurre de un día para otro. A partir de los 25-30 años comenzamos a producir menos cantidad, y con el paso del tiempo esta disminución se traduce en menor firmeza, pérdida de densidad y cambios en el óvalo facial.
A los 30, la estimulación de colágeno puede tener un enfoque preventivo, ayudando a mantener la calidad de la piel y retrasar la flacidez.
A los 40, suele combinarse con otros tratamientos para reforzar la estructura cutánea y mejorar la tensión del rostro de forma progresiva.
A los 50, el objetivo es recuperar soporte y densidad, trabajando la piel desde dentro para conseguir resultados naturales y elegantes.
Los inductores de colágeno no aportan volumen inmediato; estimulan la capacidad regenerativa de la piel de manera gradual. Por eso requieren diagnóstico médico y planificación.
En Esse Clinic, en Murcia, realizamos una valoración personalizada para determinar el momento adecuado y el protocolo más indicado según cada etapa.
La clave no es la edad exacta, sino saber cuándo tu piel empieza a necesitar apoyo estructural.
Consulta con nuestro equipo médico y recibe un diagnóstico adaptado a ti.


