Cuando hablamos de fototerapia LED, es habitual pensar que todas las luces producen el mismo efecto. Sin embargo, cada longitud de onda actúa sobre la piel de una forma diferente y está indicada para objetivos muy concretos.
La terapia LED utiliza luz de baja intensidad para estimular procesos biológicos naturales sin producir calor ni dañar los tejidos. Dependiendo del color empleado, puede ayudar a favorecer la regeneración cutánea, mejorar la luminosidad, disminuir la inflamación o complementar tratamientos destinados a diferentes alteraciones de la piel.
Su principal ventaja es que se trata de una técnica completamente no invasiva, cómoda para el paciente y compatible con numerosos procedimientos médico estéticos.
Por este motivo, suele incorporarse como parte de protocolos personalizados para potenciar la recuperación de la piel y optimizar los resultados obtenidos con otros tratamientos.
La elección del tipo de luz, el tiempo de exposición y el número de sesiones siempre debe adaptarse a las necesidades de cada paciente, ya que no todas las pieles requieren el mismo abordaje.
En Esse Clinic utilizamos la terapia LED como una herramienta complementaria dentro de un plan de tratamiento individualizado, porque entendemos que la tecnología ofrece su máximo potencial cuando se emplea con criterio médico.
Cuidar la piel no consiste en aplicar más tecnología, sino en utilizar la adecuada.


