Un tatuaje puede tener un significado especial durante años, pero también puede llegar un momento en el que queramos dejarlo atrás. Cuando esto ocurre, la eliminación de tatuajes con láser es una de las opciones más utilizadas para conseguir que la tinta desaparezca progresivamente.
Pero eliminar un tatuaje no consiste simplemente en aplicar un láser sobre la zona. Cada tatuaje tiene unas características diferentes y necesita una estrategia adaptada. El color de la tinta, la profundidad a la que se encuentra, el tamaño, la antigüedad del tatuaje y las características de la propia piel son algunos de los factores que deben valorarse antes de comenzar.
El láser actúa sobre los pigmentos de la tinta, fragmentándolos en partículas cada vez más pequeñas que el organismo puede ir eliminando de forma progresiva. Por eso, normalmente, hablamos de un proceso por sesiones, y no de una eliminación inmediata.
Entre una sesión y otra es necesario respetar los tiempos de recuperación indicados por el profesional. La piel necesita su propio ritmo y acelerar el proceso no significa necesariamente obtener mejores resultados.
En Esse Clinic valoramos cada caso de manera individual para establecer unas expectativas realistas y decidir cómo abordar el tratamiento. El objetivo es trabajar de forma progresiva, cuidando también la piel de la zona tratada.
Si estás pensando en eliminar un tatuaje, lo más importante es no compararlo con el de otra persona. Dos tatuajes aparentemente similares pueden responder de manera completamente diferente. Una valoración profesional permite conocer las características de cada caso y diseñar un tratamiento personalizado.
A veces, borrar una etapa también forma parte de comenzar una nueva.


