Cuando un paciente acude a consulta diciendo «quiero quitarme esta mancha», la primera pregunta nunca es cómo eliminarla, sino qué tipo de mancha es.
Bajo un mismo aspecto pueden esconderse lesiones muy diferentes: lentigos solares, manchas relacionadas con cambios hormonales, hiperpigmentaciones postinflamatorias o alteraciones que requieren una valoración médica antes de plantear cualquier tratamiento.
Por eso, el diagnóstico es una parte imprescindible del proceso. No todas las manchas responden igual al láser ni todas necesitan la misma tecnología.
En algunos casos, el tratamiento con láser permite actuar de forma muy precisa sobre el pigmento y conseguir una piel más uniforme. En otros, puede ser más recomendable combinar diferentes técnicas para obtener un resultado más seguro y eficaz.
Además, cualquier tratamiento de despigmentación debe ir acompañado de una fotoprotección rigurosa y de un cuidado adecuado durante la recuperación para minimizar el riesgo de nuevas pigmentaciones.
En Esse Clinic comenzamos siempre por valorar la piel y comprender el origen de la lesión, porque la mejor tecnología nunca sustituye a un buen diagnóstico.
Tratar una mancha correctamente significa tratar primero su causa.


