Existe la creencia de que los peelings están contraindicados en verano, pero la realidad es que no todos los peelings son iguales ni actúan a la misma profundidad.
Durante los meses de mayor exposición solar, pueden realizarse peelings superficiales que ayudan a mejorar la textura de la piel, aportar luminosidad y tratar pequeñas imperfecciones sin comprometer la seguridad cutánea.
Estos tratamientos actúan en las capas más externas de la piel, favoreciendo la renovación celular de forma suave y controlada.
Siempre que se acompañen de una correcta fotoprotección y de las recomendaciones médicas adecuadas, pueden integrarse en la rutina incluso en épocas de sol.
Sin embargo, es importante evitar peelings medios o profundos durante periodos de alta exposición, ya que requieren una recuperación más estricta y un mayor control.
En medicina estética, la clave no es tanto la estación del año, sino elegir el tratamiento adecuado y adaptarlo a las necesidades de cada piel.


